Partiendo
del descubrimiento realizado hace pocas décadas que cambió la concepción que
estudiosos tenían de la mente humana, a saber, que los procesos
racionales están profundamente ligados a procesos emocionales, es decir,
la mente racional se complementa con una mente emocional. Y, desde el punto de
vista de este humilde servidor, la emoción es el proceso clave de todo lo que
denominamos inteligencia, conocimiento, redes neuronales, o como quiera
llamarsele al conjunto de creencias que posee un ser humano con respecto a si
mismo, los otros y su entorno. Por tanto, es necesario plantear en el campo de
la cibérnetica y robótica el desarrollo de una “emoción artificial” (a falta de
mejor término).
Las
emociones son sensaciones subjetivas que se ha demostrado que todos los seres
humanos en estado de vigilia/consciencia sienten, expresan y piensan. Incluso
los individuos afectados con algún Trastorno del Espectro Autista (TEA), de los
que se cree que no sienten, se ha demostrado que sienten: lloran, se rién, se
alegran, se entristecen, se enfadan, se estremecen… simplemente, tienen una
alteración que les dificulta, bastante más que a la persona sin TEA, percibir,
comprender y expresar adecuamente en relación con los otros sus emociones.
Incluso, se ha demostrado la aparición de emociones en perros, gatos, ratones,
ballenas, etc.
Las
emociones están intimamente ligadas a procesos racionales o del pensamiento
superior. Se ha demostrado, en casos de individuos que se ha afectado el
sistema límbico por accidentes, que la racionalidad “pura” lleva a estos
sujetos a análisis interminables entre sus opciones para actuar sin la
capacidad de tomar una desición entre dichas opciones, por tanto,
evolutivamente hablando, un individuo con estás características está destinado
a la extinción.
Por
tanto, “emoción artificial” vendría siendo la programación de emociones que,
basandonos en los estudios de Paul Ekman, se clasifican en 6 emociones básicas:
alegría, tristeza, miedo, asco, sorpresa e ira.
Las
razones por las cuáles una maquina con “emoción artificial” “se emocionaría”
queda a criterio del programador, pues no se puede establecer una normativa
“normal” de lo que es bello-feo, bueno-malo, interesante-aburrido… Pues, así
como cada persona tiene sus gustos, y sus disgustos, cada androide debería
tener los suyos independientemente del programador; pero mientras no exista una
forma en que el programa del androide escriba, reescriba, organice o elimine
partes del programa, queda a criterio del programador los gustos del androide.
Por
tanto, la “emoción artificial” es un componente que debe incluirse dentro del
desarrollo de la “inteligencia artificial”, pero no visto como su contraparte,
sino como una herramienta más para el desarrollo y culminación de la
“inteligencia artificial”. Sin embargo, hay que tener en cuenta que así cómo la
“inteligencia humana” es capaz de crear arte, herramientas que facilitan la
vida, prosperidad, generosidad y demás bendiciones; también esa misma
inteligencia es capaz de crear horror, destrucción, perdición, egoismo, y demás
perdiciones. Por tanto, una “inteligencia artificial” semejante a la humana
debe ser capaz de construir las cumbres más altas, y al mismo tiempo, debe ser
capaz de destruir todo a su alrededor, incluyendo a sí misma. No existe
inteligencia humana perfecta, y aquellos que piensan que crean una “inteligencia
artificial” perfecta, sin defectos, ¿de dónde carajos estarán tomando el modelo?
¿Por qué elegí este tema?
ResponderBorrarRealmente, me interesa el campo de la "inteligencia artificial", pero veo como pocos estudiosos dedicados a esta rama de la cibernética toman en serio las emociones como parte de la "inteligencia artificial". Y, si llegan a tomar a las emociones "en serio", lo hacen con meros fines teóricos, sin mostrar un interés de llevarlo a la práctica empírica en la programación de un algoritmo para que un androide sienta.
¿De dónde partí para empezar a escribir?
Del porqué antes explicado.
Además, suelo primero escribir el cuerpo de mi documento, después las conclusiones y, por último, la introducción. Siento que se me facilita más de está forma (presente-pasado-futuro).